Cómo disfrutar de un Rioja según su color

Por Cèlia Rodríguez
Rioja

Rioja

El color de un vino nos cuenta mucho sobre él. Si es joven, si es más o menos afrutado, si ha pasado por barrica. A simple vista podemos conocer mucho más de un vino de lo que parece. Incluso aunque no seas pro ni hayas terminado ningún curso de enología. Te damos algunas pistas sobre qué nos dice el vino a partir de la vista. Y algunas propuestas para disfrutar de él con tan solo mirarlo.

Sol de verano

Como su nombre nos avanza, son vinos luminosos y llenos de vida. Al verlos ya te entra buen rollo y alegría visual. Luego, en aromas, son vinos que nos deleitan con toda la viveza de la fruta y una buena acidez.

Sol de verano

Para disfrutar con

Paellas, pescados, mariscos… ¡Forman una combinación de lujo con todo lo que venga del mar! También son una buena baza para aperitivos, ensaladas y otros platos fríos. ¿Qué te parece una ensaladilla rusa?

El mejor momento

“…llevame al cine amor y a comer un arrocito a Castellón si total son 4 días para que vas a exprimirte el limón…”. Al pensar en estos vinos nos ha venido a la cabeza el ritmo pegadizo de El Último de la Fila. Quien dice Castellón dice la Costa Daurada, La Brava o La del Sol. Pero, por favor, con un poco de mar, de piscina o una terracita.

Dorado

El brillo del sol de verano se matiza aquí con el sosiego de la barrica. Son vinos con mayor complejidad y estructura, muy elegantes, melosos y reposados. Los aficionados al vino blanco encontrarán en ellos un universo de posibilidades. 

Dorado

Para disfrutar con

¡Abran juego, señores y señoras! La mayor complejidad de estos vinos se traslada también en el plano gastronómico. Pescado azul, fondues, quesos curados, ahumados o pastas con salsa son solo algunas de las opciones que puedes explorar. Sin olvidar postres de chocolate, foie y quesos azules en el caso de los semi-dulces.

El mejor momento

Ocasiones que merecen poner todo de tu parte. Por ejemplo: vas a conocer a tus suegros, quieres causar buena impresión y, glups, no conoces sus preferencias en bebidas. O quieres disfrutar de un plato especial. 

Frambuesa 

Tan atractivo en vista como en nariz, los vinos frambuesa nos recuerdan especialmente a aromas de frutos rojos. Garnacha tinta y Tempranillo al poder para el sugerente mundo de los rosados.

Frambuesa

Para disfrutar con

Volvemos aquí a los maridajes básicos pero repletos de ricura. Arroces, pastas. Ensaladas imaginativas que te sirven de primero y segundo a la vez. Pescados en todas su variantes, incluyendo pescaíto frito. Que te quiten lo bailao. 

El mejor momento

Primavera, verano, otoño, invierno… Siempre es un buen momento para un rosado. Pero, puestos a elegir, elegimos mayo y junio, ¡los meses de las flores y el color!

Rosa pálido

Sensuales en vista, placenteros en boca y de aromas delicados a flores y frutas rojas. Son vinos para disfrutar sin preocupaciones, que invitan a repetir y con los que empezar a surcar los universos wine lovers.

Rosa pálido

Para disfrutar con

Podríamos hacer un copia-pega del apartado de los vinos frambuesas porque la posibilidad de armonías es muy cercana. Pero también queremos añadir un guiño a los amantes de la cocina asiática: si tu plan de esta noche es sushi, vas a acertar de pleno.

El mejor momento

Una radio que suena. De fondo se escucha a Edith Piaf y su La vie en rose. Cualquier momento que imagines escuchando esta canción será bueno para la delicadeza del rosado pálido. 

Mora

Con el mora iniciamos el apartado de vinos con colores más intensos pero igual de frescos. Y es que esta tonalidad nos indica que estamos ante vinos repletos de aromas a fruta roja y negra. Son tintos jóvenes para vivir el aquí y el ahora.

Mora

Para disfrutar con

Es el turno de los quesos semi-curados, los embutidos y las carnes frías o en preparaciones sencillas. Es una combinación clásica pero que nunca falla. Si buscas un plus de sabor, también podrías escoger cocina árabe o india, pero sin pasarte con las especias. ¿Qué tal un cous-cous suave?

El mejor momento

En francés existe una palabra, convivialité, que no tiene una traducción en español pero que podríamos definir como “compartir y disfrutar de la buena mesa entre seres queridos”. Pues bien: estos vinos encajarán a la perfección.

Picota

Entra en escena una mayor presencia de la barrica. Los vinos rojo picota nos avanzan que ha habido un tiempo de envejecimiento en madera y que los aromas afrutados conviven con los especiados. Vamos ganando en complejidad.

Picota

Para disfrutar con

Los vinos de crianza van a ser el complemento perfecto para carnes asadas o a la brasa, o lomo y jamón ibéricos. Si te pirran los quesos curados, ¡dale rienda suelta a esta combinación!

El mejor momento

Un fenómeno para tardes de tapeo o de terraceo. Y para nuestras queridísimas barbacoas. 

Rubí-teja

Y llegamos a la cúspide del color, el tono más evolucionado en la escala de Rioja. Son vinos que nos expresan una gran riqueza de aromas, una textura aterciopelada y con buen potencial de envejecimiento. ¡El paso del tiempo les sienta tan bien!

Rubí teja

Para disfrutar con

El tema se pone serio, pero serio del bueno. Estos viden piden comidas con enjundia a tope, guisos elaborados y cocinados a fuego lento. Vamos, las ricas recetas de toda la vida de la abuela. Ah, y con chocolate. Cuanto más puro, mejor.

El mejor momento

Son vinos que han reposado y no es cuestión de levantarlos de golpe y beberlos del tirón. Nuestra propuesta: una comida familiar importante que sabes cuando empieza pero no cuando acaba, o un día de auto homenaje culinario a la española.

Con estos mini-consejos sobre la mesa, ahora solo te queda elegir tus botellas, tu platos favoritos, tu momento ideal y ¡a explorar el universo de color de Rioja!

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