El impacto del cambio climático en el mundo del vino

Por Raúl Pérez
uvas congeladas

uvas congeladas

El problema del cambio climático tiene inevitablemente un impacto en el mundo del vino. Los daños causados por el sobrecalentamiento, la pérdida de fertilidad del suelo y la alteración de los ecosistemas son sólo algunos de los problemas a los que se enfrentan los viticultores.

En el Día Internacional de la Diversidad Biológica queremos analizar los cambios que se avecinan en la elaboración de vino, y cómo el cambio climático empujará al alza nuevas regiones que se beneficiarán del calentamiento climático y, al contrario, cómo puede impactar negativamente en las regiones que históricamente han sido las mejores productoras de vino.

Desplazamiento de viñedos y destrucción de ecosistemas

Según el estudio Cambio climático, vino y conservación, uno de los principales problemas, el sobrecalentamiento, impondría un desplazamiento sistemático de los viñedos a latitudes más nórdicas, lo que a su vez supondría un cambio radical de las actuales zonas vitícolas. Las principales zonas vitivinícolas del mundo, como la Toscana, Borgoña y Australia, podrían ver reducidas sus superficies cultivables hasta en un 73% en un futuro próximo, viéndose obligadas a trasladar sus viñedos a zonas hasta ahora vírgenes.

La consecuencia de este impacto en la biodiversidad sería la destrucción de las especies vegetales autóctonas y la desaparición de los animales locales que siempre han vivido sin ser molestados en la zona. El paisaje también podría ser destruido por el uso de vallas y la pulverización de productos químicos. Otras zonas de riesgo serían las Montañas Rocosas, en la frontera entre EEUU y Canadá, y las llanuras del oeste de Rusia.

viñedo nevado

El norte de Europa la gran beneficiada

El calentamiento de zonas que hasta ahora eran más frías incentivará el cultivo de viñas y elaboración de vino en las zonas más nórdicas, posibilitando actividades hasta hoy impensables. Igual como ya sucede en la producción de vino inglés, que se ha visto revolucionada por el aumento de temperaturas, también sucederá en otros países europeos, como Suecia. Allí las estaciones cálidas son ya cada vez más largas y, por ello, facilita la tarea de los viticultores y la mejora de la calidad de su producto, cada vez más apreciado dentro y fuera de sus fronteras.

En la región de Malmö, una de las ciudades más grandes de Suecia, podemos encontrar viñedos que ahora gozan de veranos un mes más largos que hace medio siglo, como Hällåkra, donde se cultivan más de 20.000 viñas en una superficie de unas 6 hectáreas de terreno. El caso es que en estas latitudes el aumento de la temperatura ha sido mayor que la media global, y la viticultura nórdica se está convirtiendo en una seria alternativa comercial cuando hasta hace poco era considerada poco más que un hobby para jubilados.

El sur se verá perjudicado en próximos años

Según varios estudios publicados en años recientes, la competitividad de los viñedos españoles podría estar en juego en los próximos años debido a los cambios climáticos que se están presentando. Dichos cambios provocarán aumentos temperaturas, principalmente en la parte sur media peninsular, y disminuciones de precipitaciones, por lo cual será necesario aplicar medidas de adaptación de los viñedos para soportar el movimiento bioclimático, el aumento de olas de calor y sequías más largas (como ya está sucediendo en California). Recordemos que el clima es un factor importante que define la tipicidad de los vinos y la estrategia de producción de la uva.

sequía

Las altas temperaturas: un peligro para las fuentes de agua

Y no sólo eso. Un aumento de la temperatura de tan sólo 1,5°C podría suponer una alteración de las prácticas actuales de cultivo de la vid y un deterioro de la calidad del vino. El aumento de las temperaturas también supondrá una amenaza real para las fuentes de agua dulce, ya que los productores de vino se verán obligados a refrescar sus vides con más frecuencia para compensar la deshidratación causada por el calor excesivo y la escasez de lluvias.

El exceso de calor además de la falta de agua propicia, hace que no exista relación entre la maduración de la piel y de la pulpa, generando vinos más duros. En algunos casos el incremento de las temperaturas provocará que se adelanten vendimias para evitar que se den justamente este tipo de problemas.

Los expertos auguran que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad puede adelantar la vendimia 10 días respecto la evolución natural, lo que puede generar una reducción en la concentración de antocianos, aumento del ph, y modificaciones en el color del vino.

¿Hay alguna solución?

Viñedo ecológico

Por supuesto, el viñedo es sólo un ejemplo, pero lo mismo se puede aplicar al resto de cultivos. La pérdida de biodiversidad es un problema que nos afecta a todos.

Un problema tan serio y tan complejo, con tantos actores involucrados, puede tener difícil solución, pero se pueden tomar medidas colectivas para limitar los daños. Por ejemplo, los viticultores y los organismos medioambientales deberían planificar conjuntamente cualquier expansión de los viñedos para evitar zonas de gran riqueza biológica. También podría considerarse el uso de otras variedades de uva con características similares pero más resistentes al cambio climático, y se podría sensibilizar a los consumidores, animándoles a elegir las bodegas que producen de forma respetuosa con el medio ambiente.

El cambio empieza por nosotros. Aún estamos a tiempo. Es el momento de proteger el medio ambiente y la diversidad biológica.

Tambien te puede interesar

Deja un comentario