Breve decálogo para disfrutar la hora del vermut

Por Concha Hierro
la hora del vermut

la hora del vermut

En Europa, la tradición manda tomarlo antes de la cena. En España, en cambio, cada vez es más habitual disfrutarlo a mediodía en una terraza al sol, sobre todo con la llegada del buen tiempo. Hay quienes lo prefieren más dulce y otros que siempre optan por la versión más amarga. Blancos o rojos, elaborados a partir de vino blanco, rosado o tinto. Con hielo, sin él, con aceituna, sin ella, con una rodaja de naranja, con una de limón, con sifón, sin sifón…

Las combinaciones pueden ser infinitas, tantas como bebedores de vermut. No obstante, hoy -aprovechando la efeméride del Día del Vermut (20 de marzo)- venimos a poner negro sobre blanco algunas claves que todos deberíamos tener en cuenta para garantizarnos la mejor experiencia posible con nuestro vermut. Preparados, listos…

¿Con hielo o sin él?

No tengas miedo de ponerle hielo a tu vermut, independientemente de que sea blanco o rojo. Sobre todo cuando empieza a apretar el calor y estás en un país cálido. Dicho esto, tampoco tengas miedo de no ponérselo. Tengamos en cuenta que muy a menudo el hielo enmascara defectos como el exceso de dulzor.

¿Con soda o tónica?

El vermut y el sifón de soda podríamos decir que ha sido uno de los matrimonios más indivisibles durante mucho tiempo. Un legado de otra etapa pasada en la que no existía la refrigeración. El tiempo también hace evolucionar las bebidas. Por eso hoy ya muchos eligen una buena tónica en su lugar. Y funciona.

¿Con naranja, limón o pomelo?

Nosotros somos del equipo de François Monti, experto vermutero que prefiere siempre suele optar por la naranja para los vermuts más amargos y el limón para los más dulces. Existe una tercera opción también muy interesante: el pomelo. Hay que reivindicarlo más.

¿En vaso alto, en copa, en vaso ancho?

Aquí las opciones son diversas y para gustos, vasos. En este sentido, las marcas de vermut recomiendan distintos perfect serves. Desde la copa de balón de Martini, hasta el vaso ancho y bajo de Lustau, pasando por el vaso alto de Fernet Branca o la copa de vino de Lillet o San Petroni. No hay consenso. Tú eliges.

¿Mientras más amargo mejor?

El amargor en el vermut es una de sus principales características, al final es lo que le da persistencia, junto con el toque de dulzor. Pero equiparar amargo a calidad pues… hombre, depende. En el caso de los vermuts españoles existe una paradoja curiosa que ya resaltó François Monti. A veces resultan más amargos por defecto. ¿Tenemos acaso pánico al azúcar?

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