Vino y más de Languedoc-Rousillon

Por Yolanda Silva

En el corazón del departamento de Pyrénées-Orientales, entre el Mediterráneo y Corbiéres, flanqueados por las montañas de Canigou y Les Albéres, las vides de Languedoc-Roussillon crecen en una gran variedad de paisajes, suelos y microclimas.

La zona de producción de vino está cruzada por tres valles e incluye varios tipos de terrenos, colinas, laderas y terrazas, donde los suelos de pizarra, de gneis, de granito, de grava y calizos dan carácter a los famosos vinos de RoussillonSiete vinos secos y dulces naturales con Denominación de Origen se encuentran en más de 38.000 hectáreas de viñedo que recorren estas tierras.

Roussillon puede dividirse de acuerdo a su producción de vinos secos y dulces naturales. Los primeros provienen de Côtes du Roussillonprincipalmente tintos; Cotes du Roussillon Villages, exclusivamente tintos; y Collioure, con producción de tintos y rosados. Al tiempo que los dulces naturales, se denominan Rivesaltes, Maury, Banyuls, Banyuls Grands Crus y Muscat de Rivesaltes.

De cuatro tipos, grenats, tintos jóvenes, ambrés, blancos maduros, tuilés, tintos añejos, y ‘hors d’age’, de 5 o más años de edad, los vinos dulces de Riversaltes son ideales como aperitivos e incluso como compañía de un primer plato. Los expertos señalan que los sabores fuertes de los vinos añejos acompañan a almendras saladas, pistachos o cacahuetes; mientras el afrutado y los taninos de los grenat abren el apetito, y las combinaciones con preparaciones como pato con cerezas, higos o pelones, resultan sorprendentes.

La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Languedoc-Rousillon, tanto por sus productos como por la tradición de sus platos más emblemáticos. Los ingredientes básicos de esta región responden a su geografía tanto mediterránea como provenzal. Aquí el aceite de oliva, el ajo y la albahaca son sazones fundamentales; mientras dominan los aromas de la garriga (matorral) provenzal como el tomillo, romero, laurel, etc. Tampoco faltan los clásicos quesos franceses, la miel y las frutas.

Una de sus elaboraciones más afamadas es la Cassoulet, originaria de Aude en Languedoc, aunque disputada por varios pueblos. Esta consta de judías de «lingot» mezcladas con confit de pato, ajo, chorizo y grasa de cerdo. Eventualmente se agrega a la preparación perdiz o cordero. Luego, todos los ingredientes se cuecen a fuego lento en una cassole (cazuela de barro). Respecto a los dulces, es la familia Villaret a quien designan como la responsable de embelesar a los golosos con sus croquants de Villaret, un secreto generacional producido únicamente en Nimes. Este dulce glaseado y crujiente se realiza con flores de azahar, almendras y esencia de limón.

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